Esta sociedad se ha vuelto inmune.
Inmune a muchas cosas,
pero por sobretodo inmune al suicidio.
¿De verdad a nadie más le ha parecido extraño
ver tanto suicidio día a día,
mes a mes, año a año?
Nunca he destacado por saber adaptarme,
pero me sorprende su antipatía.
A veces creo que de tanto verlos,
terminar su vida una tras una,
llegará el día donde yo también apague mi fuego
voluntariamente.
Será entonces cuando decida
atarme una corbata al cuello
y acabar con mi vida
y caminar junto aquellos
que también lo hacen
voluntariamente
año tras año
mes tras mes
semana tras semana
día a día,
mientras caminan
con la mirada fija
en celular
como si buscaran hallar en él
el perdón de un dios.