Perdido en las tormentas
de dos vasos de agua.
Confundido en tus ojos cafés
tan comunes como el nado de una mariposa
y en el silencio caprichoso
que nada niega y todo lo dice
a la vez,
ocultando una sonrisa claroscura
de sensaciones invisibles.
Abstraído en la incertidumbre
de unas risas cómplices
y de unos versos intensos
tambaleándose ante el derrumbe
de los prejuicios concebidos
y las aventuras anunciadas.
No se pueden tomar dos vasos con una mano
como no se pueden mirar cuatro ojos con dos ojos.
Que vivan insensibles los ojos ciegos
ante el resultado de una moneda al aire.
Salga cara o salga sello.
Salga cara.
Salga sello.
¡Que vivan intensos esos ojos
mirando el resultado de una azarosa moneda al aire!
Pero siempre ignorando el resultado.
La vida es la moneda girando al viento,
la muerte es saber el resultado.
viernes, 28 de noviembre de 2014
martes, 18 de noviembre de 2014
Cuatrocuartos.
Era completamente necesario,
y que me perdone el yo de ayer,
romper con los compases.
Igual las reglas las teníamos claras.
¿No?
Ninguno pidió permiso.
¿O acaso ahora el otro yo grita
y desgarra carne y hueso por salir?
Que sea lo que tenga que ser.
y que me perdone el yo de ayer,
romper con los compases.
Igual las reglas las teníamos claras.
¿No?
Ninguno pidió permiso.
¿O acaso ahora el otro yo grita
y desgarra carne y hueso por salir?
Que sea lo que tenga que ser.
A pérdida.
Siento que perdí la mano derecha
en algún momento se truncó.
Quizás de tanto empuñar la uñeta,
se me secaron las tintas
y las venas.
Necesito irme.
Escapar de las cadenas del verso,
de escribir canciones nauseabundas,
que ni yo puedo escuchar.
Volver a esos lugares sellados
y rescatar otro verso,
con la luna como compañera
sin encausar un rio
violento
del que ya no puedo escapar.
Necesito irme,
un rato no más.
O quizás,
más.
Reventar las murallas que construí
y desde ahí caminar,
a donde sea,
lento,
pero huir.
en algún momento se truncó.
Quizás de tanto empuñar la uñeta,
se me secaron las tintas
y las venas.
Necesito irme.
Escapar de las cadenas del verso,
de escribir canciones nauseabundas,
que ni yo puedo escuchar.
Volver a esos lugares sellados
y rescatar otro verso,
con la luna como compañera
sin encausar un rio
violento
del que ya no puedo escapar.
Necesito irme,
un rato no más.
O quizás,
más.
Reventar las murallas que construí
y desde ahí caminar,
a donde sea,
lento,
pero huir.
sábado, 15 de noviembre de 2014
Tetrodotoxina
(U Oda al pez fugu)
En la cima de la opulencia
comienza un leve hormigueo
vas perdiendo la consciencia
dejémonos de rodeos
Viviendo de lujos
colapso cardiovascular
se te caen los ojos
Parálisis general
Para ti no hay antidoto
Somos declarados enemigos
De todos los ricos
Si quieres considéranos locos
Da igual.
Nos viste como objetos
y ahora podemos verte
y revanarte los cesos
aunque abracemos la muerte.
Tetrodotoxina:
Que muera el que asesina.
Tetrodotoxina:
Nuestra sangre es bencina,
conchetumare.
Nos miraste como alimento
nos vemos en el infierno
reimos con tus miserables lamentos,
¡un muerto por otro muerto!
...
En la cima de la opulencia
comienza un leve hormigueo
vas perdiendo la consciencia
dejémonos de rodeos
Viviendo de lujos
colapso cardiovascular
se te caen los ojos
Parálisis general
Para ti no hay antidoto
Somos declarados enemigos
De todos los ricos
Si quieres considéranos locos
Da igual.
Nos viste como objetos
y ahora podemos verte
y revanarte los cesos
aunque abracemos la muerte.
Tetrodotoxina:
Que muera el que asesina.
Tetrodotoxina:
Nuestra sangre es bencina,
conchetumare.
Nos miraste como alimento
nos vemos en el infierno
reimos con tus miserables lamentos,
¡un muerto por otro muerto!
...
De más
Nunca está de más, en la ajetreada capital de la opulencia y de muertos vivientes, compartir un momento con uno mismo. Ver el humo volverse estrellas y los pensamientos tinta.
Nunca está de más, en la inmunda ciudad del plástico, invitarse un trago a uno mismo, con sonidos absurdos, y sensaciones extintas.
Nunca está de más no pensar en nada.
Nunca está de más ser nada.
Nunca nada está de más.
Nunca está de más, en la inmunda ciudad del plástico, invitarse un trago a uno mismo, con sonidos absurdos, y sensaciones extintas.
Nunca está de más no pensar en nada.
Nunca está de más ser nada.
Nunca nada está de más.
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