sábado, 19 de abril de 2014

Ceguera

Me siento feliz:
Mis ojos cada vez ven menos
O quizás solo aprendí
a no fiarme tanto de ellos

Pues, lo esencial es invisible a los ojos, ¿no?

Quizás lo que en realidad pasó
es que la piel
junto con las manos,
los oídos,
y la nariz,
se cansaron del dominio
que se adjudicaban los ojos,
y lograron acordar,
sin llegar a las armas,
que todos tendrían igual valor
y que aprenderían de nuevo
a mirar.