lunes, 2 de abril de 2018
Pandora VI
Sentí una puñalada en el estómago
cuando escuché tus gemidos en la noche.
A la distancia.
Me avisaban del inminente sacrificio.
Quedé petrificado,
Purgatorio.
Creía haberme vuelto inmune
y el bosque de espejos reflejó mi rostro aterrorizado
Tus murmullos etéreos se hicieron omnipresentes
Pintaron todo de una niebla intensa,
Aroma a sudor y a sexo
y el rítmico sonido de los cuerpos.
La luna brillaba en silencio sobre mi cuerpo desplomado,
gélido.
Mi alma palideció.
Al cerrar los ojos vi tus ojos cerrados
y una sonrisa de placer.
Desde lejos.
Sentí la segunda puñalada en el estómago.
Ya era hora
Como una profecía
empieza el sacrificio.
Vi tu espalda ser recorrida por otras manos
Vi tus ojos mirar otros ojos
Tercer puñal
Escuché tu voz nombrando otro nombre
Cuarto puñal
Escuché tu risa sin la mía
Desde el quinto puñal, dejé de distinguir el dolor
Sentí tu calor emanando a otro cuerpo
Sexto puñal
Tu silueta de plata para otras lunas
Séptimo
Tu oscuridad penetrada por otras sombras
Octavo
Tu agitación desnuda bajo otros techos
Noveno
Tu pecho balancearse a otro compás
Décimo, y el corazón flaquea.
Tus labios hablando lenguas en otras bocas
Onceavo
Tu cintura contenida en otras manos
Doceavo
Tus manos recorriendo el paisaje de otras espaldas
Treceavo
El pulso acelerándose progresivamente
Catorceavo
Los gemidos incontenibles quebrando la noche
Decimoquinto
El estrépito recorriendo el cada músculo
Decimosexto
El orgasmo
Decimooctavo, donde sea.
El orgasmo
Decimonoveno, y perdí la cuenta.
El orgasmo.
El arma cae al piso.
Lentamente el suspiro.
El suspenso.
El silencio.
La oscuridad progresiva.
Se acerca el final del ritual.
He regado con toda mi sangre tu paisaje.
Aquí donde purgué mi horror
crecerán árboles rojos como tótem de mi resurrección.
viernes, 16 de marzo de 2018
La noche era oscura
Tengo el mal hábito de la tristeza
que se ha convertido en mi leitmotif
Ha pintado mi alma
Ya nunca podré saber si había azul
antes de mi alma
o alma antes del azul.
Pero es un enredadera llena de marañas
adornando mi corazón cálido.
Tengo una tristeza universal
que me hace creer en lo humano más allá de lo humano.
Mi tristeza es ancestral,
son los ojos reflejando la noche oscura
por siglos y siglos de palpitaciones,
por generaciones de silencios,
por vidas de soledades,
por cientos y cientos de muertes
reflejados en la noche oscura.
Es el murmullo nocturno
despidiendo a quien parte al silencio
junto al fuego en campos indómitos.
Son los años de cadenas en mis manos negras
Es ser de tierra arrebatado de su árbol sagrado
Es el amor perdido antes de tiempo
Son las lágrimas de impotencia
que cultivan los perdedores de las guerras en las minas de hielo.
Es el sustento rocoso en las minas de carbón
Son los silencios de impotencia tras los golpes de la bestia
Es el asco de llorar la flor deshojada
Es el cuerpo desposeído de todo
Mi tristeza ancestral
ya ni tiene la noche oscura para lamentarse.
que se ha convertido en mi leitmotif
Ha pintado mi alma
Ya nunca podré saber si había azul
antes de mi alma
o alma antes del azul.
Pero es un enredadera llena de marañas
adornando mi corazón cálido.
Tengo una tristeza universal
que me hace creer en lo humano más allá de lo humano.
Mi tristeza es ancestral,
son los ojos reflejando la noche oscura
por siglos y siglos de palpitaciones,
por generaciones de silencios,
por vidas de soledades,
por cientos y cientos de muertes
reflejados en la noche oscura.
Es el murmullo nocturno
despidiendo a quien parte al silencio
junto al fuego en campos indómitos.
Son los años de cadenas en mis manos negras
Es ser de tierra arrebatado de su árbol sagrado
Es el amor perdido antes de tiempo
Son las lágrimas de impotencia
que cultivan los perdedores de las guerras en las minas de hielo.
Es el sustento rocoso en las minas de carbón
Son los silencios de impotencia tras los golpes de la bestia
Es el asco de llorar la flor deshojada
Es el cuerpo desposeído de todo
Mi tristeza ancestral
ya ni tiene la noche oscura para lamentarse.
jueves, 15 de febrero de 2018
Pandora III
Se me agolpan todas las palabras en el cuerpo
como materialidad de noches presagiosas.
Después de la euforia,
después de los latidos nocturnos,
después de las certezas imprecisas
de mi nombre en un susurro:
El silencio, la ansiedad,
la dulce angustia
visitante recurrente del insomnio.
Las palabras atolondradas quieren salir rugiendo todas juntas
quieren devolverme a esos rincones cálidos alejados por la convicción.
Amnesia momentánea de dualidad
de este corazón tormentoso.
Y después de la tormenta
la calma
¿Y después de la calma?
No haré oídos sordos a la electricidad potencial
de los días tranquilos.
La dialéctica del alma no se detiene
ante las certezas provisorias.
Solo nos embriagamos en estas verdades pasajeras
A sabiendas que no tenemos nada más.
¿Por qué preocuparnos por el amancer
si apenas estamos sintiendo el crepúsculo?
Dejemos que los astros sigan su transcurrir ancestral.
Entreguémosnos al vaiven de nuestro polvo de estrellas hecho carne
alzado como sentimiento auténtico.
Tantas construcciones difusas y forzadas
de las que nos vestimos para evitar
el caos de los corazones
y nos olvidamos de lo único que tenemos en cada momento,
el momento.
Su discontinuidad mágica
Algo permanece y algo cambia.
Nos armamos de comodidades rápidas
buscando enfrentar el frío de nuestros vacíos artificiosos.
Y en el pecho continúa nuestro ritmo incesante.
Sístole y diástole.
Un dos, un dos, un dos
un dos, un...
Posa tu mano en mis entrañas
notarás detrás de mis ojos de tormenta
la sinceridad de éstos latidos incesantes.
Acurruca tu mirada en mis pupilas un segundo
notarás tras el velo oscuro,
la luz de tardes serenas.
Atardeceres de naranjo intenso
de calma incandescente
Soy el sol dando su luz
mientras cae al mar salvaje.
Soy la luna elevando sus hechizos de plata
en los cerros perennes.
Soy el ciclo interminable que muestra la vida
en sus horas infinitas
Soy sístole y diástole.
Un dos, un dos, un dos
un dos, un...
como materialidad de noches presagiosas.
Después de la euforia,
después de los latidos nocturnos,
después de las certezas imprecisas
de mi nombre en un susurro:
El silencio, la ansiedad,
la dulce angustia
visitante recurrente del insomnio.
Las palabras atolondradas quieren salir rugiendo todas juntas
quieren devolverme a esos rincones cálidos alejados por la convicción.
Amnesia momentánea de dualidad
de este corazón tormentoso.
Y después de la tormenta
la calma
¿Y después de la calma?
No haré oídos sordos a la electricidad potencial
de los días tranquilos.
La dialéctica del alma no se detiene
ante las certezas provisorias.
Solo nos embriagamos en estas verdades pasajeras
A sabiendas que no tenemos nada más.
¿Por qué preocuparnos por el amancer
si apenas estamos sintiendo el crepúsculo?
Dejemos que los astros sigan su transcurrir ancestral.
Entreguémosnos al vaiven de nuestro polvo de estrellas hecho carne
alzado como sentimiento auténtico.
Tantas construcciones difusas y forzadas
de las que nos vestimos para evitar
el caos de los corazones
y nos olvidamos de lo único que tenemos en cada momento,
el momento.
Su discontinuidad mágica
Algo permanece y algo cambia.
Nos armamos de comodidades rápidas
buscando enfrentar el frío de nuestros vacíos artificiosos.
Y en el pecho continúa nuestro ritmo incesante.
Sístole y diástole.
Un dos, un dos, un dos
un dos, un...
Posa tu mano en mis entrañas
notarás detrás de mis ojos de tormenta
la sinceridad de éstos latidos incesantes.
Acurruca tu mirada en mis pupilas un segundo
notarás tras el velo oscuro,
la luz de tardes serenas.
Atardeceres de naranjo intenso
de calma incandescente
Soy el sol dando su luz
mientras cae al mar salvaje.
Soy la luna elevando sus hechizos de plata
en los cerros perennes.
Soy el ciclo interminable que muestra la vida
en sus horas infinitas
Soy sístole y diástole.
Un dos, un dos, un dos
un dos, un...
viernes, 26 de enero de 2018
Mudanza
Esta casa ya no es mi casa
Pronto la habitarán otros seres
La llenarán con sus ilusiones y desdichas,
con todas sus piltrafas y artilugios.
Taparán los agujeros que ha ido dejando el tiempo
y las manchas que van dejando la vida.
Estas paredes blancas serán adornadas
y verán otros cuerpos entregarse al amor.
Ocuparán el espacio de mi soledad nocturna
que mira la luna y el humo en silencio.
Habrá vida.
Otra vida.
Siempre me negué al signo del cangrejo
Y hoy me siento desnudo de hogares etereos.
Tendré que habitar el aire,
volver a recorrer las aguas en busca de nuevos paisajes.
Aquí dejo mis árboles fósiles
como monumento a mi residencia en esta tierra.
Pronto la habitarán otros seres
La llenarán con sus ilusiones y desdichas,
con todas sus piltrafas y artilugios.
Taparán los agujeros que ha ido dejando el tiempo
y las manchas que van dejando la vida.
Estas paredes blancas serán adornadas
y verán otros cuerpos entregarse al amor.
Ocuparán el espacio de mi soledad nocturna
que mira la luna y el humo en silencio.
Habrá vida.
Otra vida.
Siempre me negué al signo del cangrejo
Y hoy me siento desnudo de hogares etereos.
Tendré que habitar el aire,
volver a recorrer las aguas en busca de nuevos paisajes.
Aquí dejo mis árboles fósiles
como monumento a mi residencia en esta tierra.
lunes, 22 de enero de 2018
Sín Título
He llorado pensando en ti
sin derramar una sola lágrima.
En el recuerdo de tu calor en las noches
he sentido el frío intenso del verano.
En la luz de tus ojos infantiles
vi el reflejo opaco de mi alma oscurecida
y me hice nudos en la garganta
para creer las palabras que salían de mi boca silente.
Siente el peso de mi sangre azul,
ésta es mi imagen
un alma ahogándose en la noche oceánica.
Tu siempre fuiste el faro en la orilla de las playas hogareñas,
y yo siempre busqué ser naufragio de naves legendarias.
Nadie me advirtió de la presión aplastante de este abismo,
pero es el precio que pagamos por la aventura,
por la curiosidad,
por descubrir la verdad indecible de nuestra sombra.
Notar que su movimiento precede al de mi cuerpo
en las noches claras.
Yo soy la sombra y mi cuerpo es reflejo
la máscara ritual de mis espacios luminosos,
pero la totalidad no es unívoca,
y pagaré el precio de mi alma destemplada
a la deriva en las aguas calmas de esta noche sin estrellas
sin luces rítmicas que me guíen a la costa.
sin derramar una sola lágrima.
En el recuerdo de tu calor en las noches
he sentido el frío intenso del verano.
En la luz de tus ojos infantiles
vi el reflejo opaco de mi alma oscurecida
y me hice nudos en la garganta
para creer las palabras que salían de mi boca silente.
Siente el peso de mi sangre azul,
ésta es mi imagen
un alma ahogándose en la noche oceánica.
Tu siempre fuiste el faro en la orilla de las playas hogareñas,
y yo siempre busqué ser naufragio de naves legendarias.
Nadie me advirtió de la presión aplastante de este abismo,
pero es el precio que pagamos por la aventura,
por la curiosidad,
por descubrir la verdad indecible de nuestra sombra.
Notar que su movimiento precede al de mi cuerpo
en las noches claras.
Yo soy la sombra y mi cuerpo es reflejo
la máscara ritual de mis espacios luminosos,
pero la totalidad no es unívoca,
y pagaré el precio de mi alma destemplada
a la deriva en las aguas calmas de esta noche sin estrellas
sin luces rítmicas que me guíen a la costa.
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