Soy un extranjero en mi propia vida.
domingo, 21 de septiembre de 2014
Insisto
Insisto, realmente lo que me molesta no es precisamente no ser yo, sino que esta máscara de mierda, que tanto me atormenta, pero que al final tanto me sirve, me la saque demasiado rápido contigo. Recibí el puñal con los brazos abiertos.
Por otra parte hay un punto donde o te acostumbras a una claroscura soledad o simplemente eres devorado por ella.
Por eso duele tanto sacarse la máscara a esta altura de la vida.
Por otra parte hay un punto donde o te acostumbras a una claroscura soledad o simplemente eres devorado por ella.
Por eso duele tanto sacarse la máscara a esta altura de la vida.
Visita de fantasmas en un sol negro con lluvia roja.
Recordé,
Me encontré brevemente,
con mis viejos fantasmas.
Volvieron para escupirme
ciertas verdades
en toda la cara.
Y me recuerdan que
nunca he logrado encontrar
un lugar donde estar
del que no quiera arrancar
después de un rato.
Me susurran que eso que pensaba
que podría ser un buen lugar
no era más que otra ficción
en la que no calzaba
Y que al final esta soledad
se vuelve cada vez más pesada
y cuesta mucho sobrellevarla
cuando no queda nada.
Me gritan que al final
no soy nada, ni nadie
que me invento historias
para intentar sobrellevar,
las inseguridades que albergo,
la tóxica inconformidad
que llevo a cuestas,
Me insisten que al final
no has podido hacer un solo amigo
que perdure un tiempo
con quien compartir sin máscara.
Que al final a penas te mantienes vivo
por unos pocos acordes rotos
que casi no puedes tocar
y de la melodía un trozo,
pero que cada vez te acercas más
a cortar las cuerdas
y estrellarte con un gran cluster
con tu propia mierda.
Me encontré brevemente,
con mis viejos fantasmas.
Volvieron para escupirme
ciertas verdades
en toda la cara.
Y me recuerdan que
nunca he logrado encontrar
un lugar donde estar
del que no quiera arrancar
después de un rato.
Me susurran que eso que pensaba
que podría ser un buen lugar
no era más que otra ficción
en la que no calzaba
Y que al final esta soledad
se vuelve cada vez más pesada
y cuesta mucho sobrellevarla
cuando no queda nada.
Me gritan que al final
no soy nada, ni nadie
que me invento historias
para intentar sobrellevar,
las inseguridades que albergo,
la tóxica inconformidad
que llevo a cuestas,
Me insisten que al final
no has podido hacer un solo amigo
que perdure un tiempo
con quien compartir sin máscara.
Que al final a penas te mantienes vivo
por unos pocos acordes rotos
que casi no puedes tocar
y de la melodía un trozo,
pero que cada vez te acercas más
a cortar las cuerdas
y estrellarte con un gran cluster
con tu propia mierda.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Castaña
Cosas que uno encuentra en sus propios escritos virtuales.
"Puede ser fácil el momento más hermoso que he sentido. Una cosa nos trajo a otra. En mi pieza que es al mismo tiempo un departamento tan lejano y bohemio, pero al mismo tiempo el mismo hogar de siempre. De a poco fuiste cediendo y entregándote, sucumbiendo ante esa complicidad que intentabas esconder, sabiéndote que en este momento estabas hecha para ser mía, que este momento de algún otro modo estaba escrito para los dos. Cada segundo que pasaba nos íbamos entrelazando más, sintiendo cada vez más fuerte el aroma y el calor del cuerpo del otro. Nuestras miradas cada vez más intensas posadas en los ojos del otro. Tus ojos de un castaño tan fuerte y poderoso que producen esa profunda sensación: Lanzando llamaradas incontenibles y al mismo tiempo absorbiéndote como el más potente agujero negro del universo. Lo que lo hacía tan especial era esa complicidad prohibida, pero tan anhelada. Cuando todo se estaba consangrando y nuestros aromas y pieles ya comenzaban a ser una, como destinada empieza a llover, adornando místicamente esta velada turbulenta que había sido sellada, premonición, desde la primera vez que nos reimos juntos. Y al son de las gotas de lluvia, el resto solo lo sabes tu, yo y el invierno."
"Puede ser fácil el momento más hermoso que he sentido. Una cosa nos trajo a otra. En mi pieza que es al mismo tiempo un departamento tan lejano y bohemio, pero al mismo tiempo el mismo hogar de siempre. De a poco fuiste cediendo y entregándote, sucumbiendo ante esa complicidad que intentabas esconder, sabiéndote que en este momento estabas hecha para ser mía, que este momento de algún otro modo estaba escrito para los dos. Cada segundo que pasaba nos íbamos entrelazando más, sintiendo cada vez más fuerte el aroma y el calor del cuerpo del otro. Nuestras miradas cada vez más intensas posadas en los ojos del otro. Tus ojos de un castaño tan fuerte y poderoso que producen esa profunda sensación: Lanzando llamaradas incontenibles y al mismo tiempo absorbiéndote como el más potente agujero negro del universo. Lo que lo hacía tan especial era esa complicidad prohibida, pero tan anhelada. Cuando todo se estaba consangrando y nuestros aromas y pieles ya comenzaban a ser una, como destinada empieza a llover, adornando místicamente esta velada turbulenta que había sido sellada, premonición, desde la primera vez que nos reimos juntos. Y al son de las gotas de lluvia, el resto solo lo sabes tu, yo y el invierno."
Creo que es un sueño que escribí, luego dormí y por último olvidé. Ahora lo encuentro.
domingo, 14 de septiembre de 2014
Suscribirse a:
Entradas (Atom)