lunes, 28 de julio de 2014

Cosas mezcladas...

Uno podría y tiende a pensar que las cosas suceden de similar manera o son relativamente constantes. Sin embargo a veces, como en muerte o la locura, cosas que parecían dirigirse hacia cierto punto, simplemente quiebran su camino, espontáneamente.

Podemos pensar, por ejemplo, que al subir una montaña, la bajada hacia el otro lado será parecida al camino ascendente, sin embargo, hay posibilidades de encontrarnos con un precipicio al otro lado.

De la misma forma, como acto de fe uno cree que las deudas serán pagadas en su debido tiempo. Pero en realidad no todas las deudas se pagan. O por lo menos, no cuando uno más lo necesita.

A lo que voy es que funcionamos de una forma muy convencional, se nos olvida que el mundo no está hecho de constantes, sino que es solo la forma con la cual le intentamos dar sentido. Por eso, quienes viven sin ideas preconcebidas, sin 'grandes esperanzas', podrán sorprenderse constantemente con lo que ven, pues es difícil decepcionarse de esa forma. 

Está bien; creemos saber que hay a la vuelta de la esquina, pero en realidad no podemos estar seguros hasta verlo.

Pero ¿se puede dudar de todo lo que existió antes o estaba surgiendo llegado el momento de quiebre?
Si al otro lado de la cima, nos espera un acantilado, ¿realmente estábamos escalando una montaña?
(...)
Probablemente no, pero eso no nos va a quitar la sensación de haber escalado.
A pesar de lo que pueda haber sido el resultado, lo cual es bueno y malo al mismo tiempo, es que la sensación del proceso es algo que vamos a tener independiente del 'resultado' de la acción.

...Es por eso que la ciencia falló. Porque poco le sirve al espíritu escuchar las respuestas que en realidad ya conocemos... pero eso es para otro momento.

miércoles, 16 de julio de 2014

Sellando instantes.

Me invade la angustia
por esos momentos
que parecen eternos
que se viven como sueños
pero que sin embargo
parecen desvanecerse
como humo en el cielo

¿Como hacer para sellar
un instante a fuego?
¿O estamos condenados
a ser esclavos del momento?

Por eso dejemos huellas
que nos recuerden
que alguna vez fuimos
más que polvo de estrella

¿Como hacer para sellar
un instante a fuego?
¿O estamos condenados
a ser esclavos del momento?

Dejemos huellas
en la piel
en la tela
en las paredes
en la tierra
en la retina
dejemos huellas.

martes, 8 de julio de 2014

La caída

Si los más fuertes caían
¿Por qué no habrías de caer tu?
Tu humildad te mantuvo firme
resistiendo como montaña
sin ninguna queja ni disgusto
a pesar de lo que viene mañana.

Hiciste del silencio palabras,
de miradas oraciones
de alguna forma
sabías lo que expresabas.
Siento tu despedida,
lenta, humana,
por sobre todo humana.
Porque realmente la vida
es un gran paseo
una vuelta a la manzana,
y tu ya vienes de vuelta.

Cuesta hacerse la idea,
pero peor sería no hacerlo
pues es tan natural
como lo fue cuando criaste
a quienes ahora te rodean.
Sembraste un huerto
que dio unos frutos grandiosos.
Ya que la calidad del trabajo y de la vida
no se ve en la abundancia;
se ve cuando miramos hacia atrás,
cuando las cosas se ponen cuesta arriba
cuando tenemos que estirar la mano
con los ojos cerrados
esperando cualquier tipo de ayuda,
en ese momento
sabes que tipo de vida tuviste,
y la tuya habla a gritos,
baila, festeja,
por si sola.

Aquí estamos a quienes nos tocará darte la vida ahora, es nuestro turno, en cada una de nuestras propias vidas.

Hyena

Lo único que queda es reír,
es la última resistencia
justo antes de la resignación
así que me reiré
incluso cuando esté muriendo,

cuando el mundo se esté cayendo
cuando la carne se pudra
y el brillo se apague.

No cesaré de sonreir
aunque sea una con una risa muy falsa,
tan falsa como todo lo demás,
tan falsa como todo lo que construyeron
y me vendieron como real.
 

Así que con esta risa 
me comeré tus restos
bailaré en las ruinas
de eso que llamaron vida
de las catedrales de opulencia
y del mismo modo
esperaré paciente que mis iguales
vengan a comer de mi cadáver
cuando el barquero venga a buscarme
para que naufraguemos
en eso que llaman muerte
que es un mejor chiste
que lo que venden por vida
a los sin ojos.

Por lo menos compartiremos
una sonrisa
cuando la luz empieza a desaparecer
entre las montañas.

Humo

Ya quedó atrás el punto

donde había que atreverse,
los prejuicios se fueron
junto con el humo.
Ya pasó el momento
donde se cruzan las miradas
en el cual el pincel
toca el lienzo
y el sonido logra hacer
vibrar el viento.

Lo que viene ahora
es la incertidumbre
que brota como los hongos
de las esporas.
Solo quedan tormentas
en vasos de agua
que se disfrutan
de manera lenta.
 Y cruenta.

Solo quedan las tormentas
en vasos de agua
en la dulce soledad
de un atardecer,
mientras el humo se eleva
hasta volverse nada.

jueves, 3 de julio de 2014

Un paso

"No importa lo que me digas, no importan los miedos, nuestros miedos compartidos. Tampoco importa si el fracaso será peor que cualquier otra cosa, no podemos saberlo por muy probable que sea, además, fallar tiene su lado bonito. Lo que te quiero decir es que no nos vamos a casar, no vamos a tener hijos, quizás esto no pase más allá de unas miradas o una noche, pero eso tampoco es relevante. Lo importante al final de cuentas, es que para pintar hasta el cuadro más feo que termine en llamas hay que tirar la primera linea; para escribir hasta la historia más absurda hay que escribir la primera palabra; para tocar la canción más desafinada hay que hacer sonar una primera nota, no puede ser de otra forma.
Lo interesante es que tengo la impresión de que precisamente estamos en ese lugar y en ese momento, en el preciso momento antes de que el óleo toque la tela, de que la tinta toque la hoja. que empiece a vibrar la primera nota, que las miradas se encuentren y los cuerpos se toquen. Si vamos a ser un desastre, por lo menos salgamos de la duda..."

La espera II

Quiero insistir
ser desagradable incluso
con esta idea.

Creo en lo terrible que es esperar,
cualquier cosa,
porque es la expresión de la ambivalencia.
¿Que se espera cuando se espera?
En la espera está el vacío,
la ambición, el deseo
y la repugnancia de la ilusión.
Pero también en ella misma
está la solución a ese vacío,
la satisfacción, la respuesta,
la solución.

Allí es precisamente
donde me encuentro ahora,
esperando ilusamente algo
que nadie sabe que espero.
Una carta que nadie enviará,
a pesar que tengo la respuesta
escrita y lista para enviar.
Estoy atrapado en un juego
sin que nadie sepa que participo,
donde intento no perder,
pero que no hay forma de ganar.
Esperando que llegue mi rival,
pues peor que perder
es no poder tener la oportunidad
y darse cuenta que al final
solamente jugabas solo
a patear piedras,
de forma trivial.