es como empelotarse,
me contaron por ahí,
pero a ella
la ropa rehuye de su cuerpo,
como extasiada de naturalidad.
La luz de la luna
y el viento lúdico
la buscan para bailar
como río que busca al mar
como al día sigue la noche
Inevitable y sin final
como mis manos recorriendo su piel,
escribiendo poesía con los ojos
boca
oído
cuello,
haciendo música con la lengua
clavícula
pecho
cintura
piernas,
escribiendo en lo más profundo,
en silencio,
tatuando versos cándidos
que hacen gemir al cielo
conjurando
vibrante
nos hará el favor de amanecer
en un rato más
cuando de nosotros
solo queden
restos.
y despues de horas
de semanas
de ardientes noches
el viento y la luna susurran
que no bastaría
quemar bosques enteros
ni hacer la guerra eterna
contra la salida del sol
para saciar este ciclo
la condena inflamable
de encontrar mi cuerpo
en tu cuerpo.