En la vereda de una ciudad ajena
Como todas las ciudades
Hay tuberías grises pegadas en los muros,
paredes posteriores que no deben verse
no son pulcras ni brillantes como las del frente,
no reciben con los brasos abiertos
a los alegres consumidores adormecidos.
Compartimos la misma mirada,
entes necesarios de la ciudad,
huraños, evitativos y grises.
Despreciamos juntos los grandes edificios
dudamos de sus discursos grandilocuentes.
Sabemos que todo el resplandor que producen
Son meras ilusiones manufacturadas con sangre
de manos lejanas y cansadas
cuyos desechos pasan por nosotros
por las tuberías y cañerías
pegadas en las paredes grises
al reverso de la gran ciudad.
miércoles, 22 de febrero de 2017
Siempre
Siempre digo siempre
y al terminar el vocablo
niego de los absolutos.
Y al rato recaigo,
lo absoluto no es tan absoluto.
lo totalidad nunca es total
y en la nada siempre hay algo.
Siempre, otra vez.
Se repite.
Siempre me digo a mi mismo
con voz de reproche,
"no debes dejar de escribir
o te perderás en el tedio
te sumergirás en lo superfluo"
Y siempre olvido las letras
y me embobo mirando el techo
mirando pantallas brillantes
mirando la vida pasar en fotos.
Y después vuelvo.
Siempre vuelvo,
Se repite, otra vez.
Siempre digo siempre
y al terminar el vocablo
noto lo absurdo de lo absoluto,
y que solo manejamos moldes subjetivos.
Siempre quiero escribir y
Siempre lo dejo para más tarde y
Siempre vuelvo y vuelvo y
Siempre me hago la misma promesa
"Siempre tienes que escribir" y
la vida se rie de mis absolutos
de mis metas preconcebidas
de la idea que aparecerá la inspiración
y la musa llega en momentos burdos
mirando pantallas brillantes
mirando la vida pasar por la ventana.
y al terminar el vocablo
niego de los absolutos.
Y al rato recaigo,
lo absoluto no es tan absoluto.
lo totalidad nunca es total
y en la nada siempre hay algo.
Siempre, otra vez.
Se repite.
Siempre me digo a mi mismo
con voz de reproche,
"no debes dejar de escribir
o te perderás en el tedio
te sumergirás en lo superfluo"
Y siempre olvido las letras
y me embobo mirando el techo
mirando pantallas brillantes
mirando la vida pasar en fotos.
Y después vuelvo.
Siempre vuelvo,
Se repite, otra vez.
Siempre digo siempre
y al terminar el vocablo
noto lo absurdo de lo absoluto,
y que solo manejamos moldes subjetivos.
Siempre quiero escribir y
Siempre lo dejo para más tarde y
Siempre vuelvo y vuelvo y
Siempre me hago la misma promesa
"Siempre tienes que escribir" y
la vida se rie de mis absolutos
de mis metas preconcebidas
de la idea que aparecerá la inspiración
y la musa llega en momentos burdos
mirando pantallas brillantes
mirando la vida pasar por la ventana.
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