radicalmente distintos:
combaten
se odian,
se complementan y se admiran
se aman, se fuerzan:
se violan.
Siempre he envidiado a aquellas que plasman
que sellan en un canvas a un otro
que en cierto sentido
capturan y comparten un trozo
de sus almas.
Sin embargo mi "arte" opera distinto,
de una forma menos concreta
más directa:
consentidamente invasivo.
Mas no puedo por ejemplo
sellar una vez y para siempre
lo hermoso de tus ojos
el brillo de tu pelo,
pero puedo facilmente
indicar cada parte
describir cada movimiento
de tu sonrisa
de tu mirada
de tus brazos
de tus piernas
de tus manos
en la brisa.
Puedo describir la seriedad de tu mirar
que de un segundo a otro
y por un leve instante
por un pestañeo
se vuelve traviesa:
inquieta.
Puedo, por ejemplo, desvestirte,
lentamente,
señalando como florecen tus hombros
y las cuencas bajo tu cuello
con cada desliz de tu blusa.
Puedo indicarte el contraste
entre tu mirada clara
con tu cabello chocolate.
Señalarte también la risa nerviosa
que brota de tus labios
colorados de rojo intenso
cuando llegamos al final de la tela
en ese momento donde la realidad
rosa con el verso,
ese momento donde tu mirada
se conjuga con la picardía
dejando de lado toda seriedad,
ese momento donde sobra la palabra
y el idioma cambia:
los cuerpos; la piel habla.
Puedo decirte, finalmente,
de quien depende mi "arte".
A diferencia del tuyo que habla
mediante los ojos de quienes miran el canvas,
de que tan dulces o violentos
hayan sido tus trazos, tus lineas
tus colores, tu mirada.
el mio depende en cada momento
a cada segundo
de nosotros dos
de como nos conectemos
de lo que imaginemos en conjunto.
A fin de cuentas de lo que depende mi "arte"
es de cuanto me permitas invadirte, imaginarte:
atraparte.
R.K.
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