Recordé,
Me encontré brevemente,
con mis viejos fantasmas.
Volvieron para escupirme
ciertas verdades
en toda la cara.
Y me recuerdan que
nunca he logrado encontrar
un lugar donde estar
del que no quiera arrancar
después de un rato.
Me susurran que eso que pensaba
que podría ser un buen lugar
no era más que otra ficción
en la que no calzaba
Y que al final esta soledad
se vuelve cada vez más pesada
y cuesta mucho sobrellevarla
cuando no queda nada.
Me gritan que al final
no soy nada, ni nadie
que me invento historias
para intentar sobrellevar,
las inseguridades que albergo,
la tóxica inconformidad
que llevo a cuestas,
Me insisten que al final
no has podido hacer un solo amigo
que perdure un tiempo
con quien compartir sin máscara.
Que al final a penas te mantienes vivo
por unos pocos acordes rotos
que casi no puedes tocar
y de la melodía un trozo,
pero que cada vez te acercas más
a cortar las cuerdas
y estrellarte con un gran cluster
con tu propia mierda.
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