Que no se mal entienda,
no es que tenga mala memoria,
es que recuerdo las cosas con la piel.
Así los instantes se escurren como arena
y los recuerdos van formando
un vidrio medio borroso,
que sin embargo en cualquier momento
atacan, e invaden,
sorpresivos y sin misericordia
en sensaciones fugaces,
que comienzan en la piel
y terminan en escalofríos
en el pecho.
Uno va quedando condenado
a vivir a merced de un tambaleante presente,
rogando por momentos que duren más
que un simple parpadeo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario