domingo, 19 de mayo de 2013

Infección.

Martes 8 de junio

"Somos pocos los que quedamos intactos. No sabría decir cuando comenzó, pero debe haber sido hace un par de años. En ese entonces la enfermedad no era tan grave, solo veías a los contaminados de vez en cuando y no estaban en un estado tan crítico como ahora. De a poco se fueron contagiando más y más. Estoy seguro que hay grandes empresas detrás de esto. Cosas tan masivas como estas no ocurren de la nada.
No logro entenderlo. Hasta hace no tanto podíamos disfrutar tranquilos del sol y del viento con quien fuera, amigos, familiares, conocidos, etc. Podíamos entablar una conversación con quiera fuera y donde fuera, en la micro, en el pasaje, hasta en el supermercado. Todo cambió.
Por las calles ya no circula gente. La infección los transformó, de a poco, pero los cambió. El homo sapiens, erguido y con la cabeza en alto ahora solo podemos verlo en los libros de historia, y en los que formamos la resistencia. Da lástima pensar que en algún minuto todos caminabamos erguidos. Ahora ellos caminan cabeza gacha, deambulando sin rumbo. No hablan. No levantan la mirada. Tienen una expresión uniforme de desgano plasmada en su rostro. Unos cables salen de sus orejas y llegan hasta el aparato que llevan permanentemente en sus manos. Aparato que no dejan de mirar y tocar pase lo que pase. Es como si estuviese amarrado a sus manos. He sido testigo de como perder el aparto que traen consigo los lleva directamente a la locura. Son escenas horribles.
Solo pido cada noche no contagiarme. Poder seguir manteniendo mi cabeza en alto, mirando como el viento mece las hojas, como la luna baña las calles nocturnas, disfrutar una conversación con mis compañeros de resistencia, disfrutar cada pasa que doy y cada perro que se acerca amigable a saludar.
Ojalá encontremos la cura pronto"

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