Ando con ganas que llueva en mí,
sin ninguna razón.
Los truenos me golpearon
al armónico ritmo de la lluvia.
Solo quiero que llueva
y que siga lloviendo
y lloviendo.
Las gotas cayendo,
son como si cada una fuese yo
como si cada una fuese el mundo,
que en caída libre
se estrella contra el suelo.
La lluvia es la única que puede
llevárselo todo momentaneamene,
ocultarlo, disiparlo
con una esencia nostálgica como ella sola.
¡Que caiga una gota a cada suspiro en este sucio mundo!
¡Una gota por cada lágrima derramada!
Lo único que te pido,
melancólica lluvia,
es que nunca te detengas,
que me dejes unirme a ti en algún momento.
Que me dejes unirme a ti este segundo,
cada segundo.
Llévatelo todo
limpialo todo
con tu armónico son,
y contigo llévate este trozo muerto de mi que ando cargando,
esas ilusiones y esperanzas que ya fueron,
llévate a ese hombre que murió
y muere cada instante.
Solo déjame con mis ideas,
con estos sentimientos efímeros,
con esta amarga soledad
y con un poco de tinta
que todo lo demás es prescindible.
Déjame la promesa que nos volveremos a ver,
que volverás a preguntar como estoy,
y que volverás a llevarte otra parte de mí.
¡Prométeme que siempre habrá una gota por cada suspiro
y por cada lágrima derramada!
No hay comentarios:
Publicar un comentario