miércoles, 18 de junio de 2014

Manos secas

Hace mucho que no escribo, no culparé a nada externo la verdad; podría decir que no hay tiempo, que no hay inspiración, que no hay cosas que decir, pero mentiría -horriblemente-. Siempre hay cosas que decir y más aun, que escribir, sobretodo para un mente a la que las ideas se le diluyen con solo girar la vista.

Es paradójico, de hecho, he tocado mucho, y cuando más quiero escribir algo, dejo de escribir cualquier cosa. Me estoy dando muchas vueltas sobre mi mismo. Me encerré, un poco, en mi mismo, pero he hecho y aprendido las cosas que quiero. Sinceramente quizás me encerré mucho.

Bleh, me da asco repasar las palabras que llevo hasta ahora. El primer paso siempre es el más temeroso ¿no? Existe cierta belleza en el error, pues no nos podemos proponer fallar, quiero decir, nunca fallarás dos veces de la misma forma y no puedes proponerte fallar como meta (...) En fin, hablo weas y a pito de nada quiero decir que las cosas pequeñas siempre me han dado buenas sorpresas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario