Perdido en las tormentas
de dos vasos de agua.
Confundido en tus ojos cafés
tan comunes como el nado de una mariposa
y en el silencio caprichoso
que nada niega y todo lo dice
a la vez,
ocultando una sonrisa claroscura
de sensaciones invisibles.
Abstraído en la incertidumbre
de unas risas cómplices
y de unos versos intensos
tambaleándose ante el derrumbe
de los prejuicios concebidos
y las aventuras anunciadas.
No se pueden tomar dos vasos con una mano
como no se pueden mirar cuatro ojos con dos ojos.
Que vivan insensibles los ojos ciegos
ante el resultado de una moneda al aire.
Salga cara o salga sello.
Salga cara.
Salga sello.
¡Que vivan intensos esos ojos
mirando el resultado de una azarosa moneda al aire!
Pero siempre ignorando el resultado.
La vida es la moneda girando al viento,
la muerte es saber el resultado.
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