escurre el tiempo.
Volvimos a sentirlo desvanecerse
dejando apenas unas huellas,
recuerdos,
a la memoria.La paradoja del segundo
los instantes tan intensos
y breves
y escurridizos
nada dura más que un suspiro
en este mundo.
Condenados a explotar el momento
a no perder un detalle
de una mirada de fuego,
ni olvidar el más mínimo roce de pieles
ni el más insigne aroma;
pues sin aviso volverán tenuemente
para marearnos
y confundirnos
transportándonos momentáneamente
a una vorágine intemporal
dando vuelta el reloj de arena
solo por unos instantes,
dando vuelta el reloj de arena
solo por unos instantes,
porque somos animales efímeros,
somos animales del recuerdo.
Somos animales ausentes, pero animales al fin.
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