domingo, 28 de diciembre de 2014

Inercia

Demasiado rápido,
demasiado lento.
En realidad no me muevo,
me empuja la inercia
de unos ojos ajenos.
Me quedo quieto
y espero,
espero.
Espero
dejar de esperar.

No soy yo quien se mueve,
todo se mueve al rededor,
demasiado rápido
aunque va muy lento.

Ya no quiero moverme,
quedé condenado a la espera,
me quedo quieto con la cara al viento,
en una tarde tibia:
Esperando la luna llena.
Ya no quiero moverme,
que se mueva ella.

Y la luna sabe,
porque lo ha visto,
que este mundo no para,
y que todo se mueve.
La luna busca mis quietos ojos,
y en los mios no se refleja ella,
sino que unos ojos distantes
que desaparecen en colores rojos,
con enigmático silencio
y olor a tierra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario