Definitivamente
busco alcanzar
los afilados ojos de gato.
Definitivamente
tirarse en el pasto
bajo un lúdico árbol
a tocar el viento
y escuchar el silencio
es un sucedáneo,
para las pequeñas manos
que recorren los colores
monocromáticos de la ciudad.
Definitivamente
los ojos rasgados
son cuentos que caen
como daño colateral
en la búsqueda de una tardía primavera
junto a la transeúnte nocturna.
Definitivamente
las luces se apagan
cuando no queda música.
Aun así,
todo lo definitivo,
es definitivamente temporal.
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