Las llamaradas danzan
al son de historias inconclusas.
Queman los leños
de ilusiones,
cambian las promesas al viento
y las letras de mentira
por ardientes brazas,
dejando a su paso
unos pocos recuerdos
esparcidos en las cenizas,
mas donde éstos quedan
brotará otro fútil
fugaz
eterno
incendio.
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