Siempre digo siempre
y al terminar el vocablo
niego de los absolutos.
Y al rato recaigo,
lo absoluto no es tan absoluto.
lo totalidad nunca es total
y en la nada siempre hay algo.
Siempre, otra vez.
Se repite.
Siempre me digo a mi mismo
con voz de reproche,
"no debes dejar de escribir
o te perderás en el tedio
te sumergirás en lo superfluo"
Y siempre olvido las letras
y me embobo mirando el techo
mirando pantallas brillantes
mirando la vida pasar en fotos.
Y después vuelvo.
Siempre vuelvo,
Se repite, otra vez.
Siempre digo siempre
y al terminar el vocablo
noto lo absurdo de lo absoluto,
y que solo manejamos moldes subjetivos.
Siempre quiero escribir y
Siempre lo dejo para más tarde y
Siempre vuelvo y vuelvo y
Siempre me hago la misma promesa
"Siempre tienes que escribir" y
la vida se rie de mis absolutos
de mis metas preconcebidas
de la idea que aparecerá la inspiración
y la musa llega en momentos burdos
mirando pantallas brillantes
mirando la vida pasar por la ventana.
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