domingo, 22 de septiembre de 2013

Lo que tiene que llegar, llega.

Creo que después de un tiempo
el azul sereno me golpeó.
Realizó una alianza estratégica con la primavera,
la soledad,
la lluvia,
la luz tenue de la noche,
y con unos profundos ojos café.

Era de esperarse que no lo haya visto venir,
me distraigo, me distraen muchas cosas,
incluso me distraigo de distraerme y termino no haciéndolo.
No haciendo nada.

Entonces de pronto, el sol ya no calienta,
y el frío ya no es tan agradable:
el viento corta.
La música suena más lento y más bajo,
adecuándose al nuevo parsimonioso hidalgo.
Un bastardo quizás, que solo busca posar su mirada
en otros ojos
que le den un albergue temporal en esta guerra
donde tiempo consumó una alianza con la primavera,
la soledad,
la lluvia,
la luz tenue de la noche
y con unos profundos ojos
que no permite ver,
que esconde como trofeo de guerra.

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