jueves, 26 de septiembre de 2013

Luz nocturna

La noche me esperaba,
y yo la esperaba a ella,
con su negra cabellera.
El día no tiene sentido
sino por su llegada.
Y al igual que la vida
cuyo sentido es tal
solo por la muerte,
la noche se disfruta
porque viene,
 repugnante,
el amanecer.

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