jueves, 3 de julio de 2014

La espera II

Quiero insistir
ser desagradable incluso
con esta idea.

Creo en lo terrible que es esperar,
cualquier cosa,
porque es la expresión de la ambivalencia.
¿Que se espera cuando se espera?
En la espera está el vacío,
la ambición, el deseo
y la repugnancia de la ilusión.
Pero también en ella misma
está la solución a ese vacío,
la satisfacción, la respuesta,
la solución.

Allí es precisamente
donde me encuentro ahora,
esperando ilusamente algo
que nadie sabe que espero.
Una carta que nadie enviará,
a pesar que tengo la respuesta
escrita y lista para enviar.
Estoy atrapado en un juego
sin que nadie sepa que participo,
donde intento no perder,
pero que no hay forma de ganar.
Esperando que llegue mi rival,
pues peor que perder
es no poder tener la oportunidad
y darse cuenta que al final
solamente jugabas solo
a patear piedras,
de forma trivial.


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