Si los más fuertes caían
¿Por qué no habrías de caer tu?
Tu humildad te mantuvo firme
resistiendo como montaña
sin ninguna queja ni disgusto
a pesar de lo que viene mañana.
Hiciste del silencio palabras,
de miradas oraciones
de alguna forma
sabías lo que expresabas.
Siento tu despedida,
lenta, humana,
por sobre todo humana.
Porque realmente la vida
es un gran paseo
una vuelta a la manzana,
y tu ya vienes de vuelta.
Cuesta hacerse la idea,
pero peor sería no hacerlo
pues es tan natural
como lo fue cuando criaste
a quienes ahora te rodean.
Sembraste un huerto
que dio unos frutos grandiosos.
Ya que la calidad del trabajo y de la vida
no se ve en la abundancia;
se ve cuando miramos hacia atrás,
cuando las cosas se ponen cuesta arriba
cuando tenemos que estirar la mano
con los ojos cerrados
esperando cualquier tipo de ayuda,
en ese momento
sabes que tipo de vida tuviste,
y la tuya habla a gritos,
baila, festeja,
por si sola.
Aquí estamos a quienes nos tocará darte la vida ahora, es nuestro turno, en cada una de nuestras propias vidas.
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